La idea del Internet de las Cosas (IoT) tiene sus raíces en la década de 1980, aunque el término en sí fue más relevante más tarde. La visión de conectar objetos físicos a través de redes de datos y permitir que interactúen entre sí se ha desarrollado a lo largo del tiempo. Kevin Ashton, un pionero británico en tecnologías de identificación por radiofrecuencia (RFID), es a menudo citado como uno de los primeros en acuñar el término «Internet de las Cosas» en 1999.

Sin embargo, el concepto de dispositivos interconectados y recopilación de datos ha evolucionado a lo largo de los años, y el término IoT se popularizó más ampliamente a medida que la tecnología avanzaba en las décadas de 2000 y 2010. Hoy en día, el IoT es una realidad, con una variedad de dispositivos conectados que abarcan desde electrodomésticos inteligentes hasta sistemas industriales y ciudades inteligentes. En todo ello, incluidos los contenedores de residuos, podríamos hablar del Internet de los Contenedores de Residuos (ICR).

En la era digital actual, la tecnología está desempeñando un papel crucial en la transformación de diversos aspectos de nuestras vidas cotidianas. Una de las áreas en las que la innovación tecnológica está dejando una huella significativa es la gestión de residuos. La implementación del Internet de las Cosas (IoT) ha llegado a los contenedores de residuos, ofreciendo soluciones inteligentes que no solo mejoran la eficiencia de la recogida de residuos, sino que también contribuyen a la construcción de comunidades más sostenibles.

Conectividad para una recogida eficiente

El Internet de los Contenedores de Residuos (ICR) implica la instalación de sensores, lectura de tarjetas y dispositivos RFID en los contenedores de residuos. Estos sensores proporcionan información en tiempo real sobre el nivel de llenado de cada contenedor y de peso en el momento de la recogida. Los RFID nos identifican al contenedor de residuos, que, una vez leídos en el momento de la recogida, asocian los datos de los sensores con su referencia, posición de GPS y estado del contenedor. Con esta información, los centros de gestión de residuos pueden optimizar las rutas de recogida. Esto no solo reduce los gastos operativos, sino que también disminuye la huella de carbono al minimizar los desplazamientos innecesarios de los vehículos de recogida.

 

Participación ciudadana activa

Además de la eficiencia operativa, el ICR fomenta la participación ciudadana activa. Los contenedores inteligentes pueden enviar notificaciones a los usuarios y autoridades locales cuando se depositan residuos por parte de un ciudadano que ha abierto la cerradura electrónica con el lector de tarjetas y/o están cerca de alcanzar su capacidad máxima. Esto da valor a la comunidad para actuar de manera proactiva pudiendo identificar a los ciudadanos que están depositando sus residuos. Lo que facilita la implementación de estrategias de reciclaje más efectivas al conocer los usuarios que han depositado los residuos en los contenedores realizando campañas más específicas de concienciación o incluso rebajar impuestos municipales por alcanzar niveles de reciclajes óptimos.

Sensibilidad con el medio ambiente

El ICR no se trata solo de eficiencia logística, sino también de sostenibilidad ambiental. Los sensores incorporados pueden mejorar la calidad del aire y otros parámetros ambientales en las cercanías de los contenedores gracias a la reducción de la huella de carbono. Esta información no solo beneficia a las autoridades locales para evaluar y abordar problemas ambientales, sino que también crea conciencia entre los ciudadanos sobre la importancia de una gestión de residuos responsable.

 

Recursos

El ICR ofrece beneficios notables y desde PreZero tenemos los mecanismos necesarios para hacerlo accesible a todos los municipios con una rentabilidad que hace interesante su implantación.  Gracias a la evolución en la reducción de costes de producción y técnicas financieras que amorticen su inversión, es posible sacar rendimientos en periodos más cortos. Un caso de éxito es el que se está llevando a cabo en San Fernando (Cádiz) donde gracias al sistema de navegación del MiniOperand se optimiza la ruta para la recogida de los contenedores en función del nivel del llenado proporcionado por los sensores volumétricos instalados en los contenedores.

En resumen, el Internet de los Contenedores de Residuos representa un paso significativo hacia una gestión de residuos más inteligente y sostenible. Desde PreZero estamos convencidos de que al aprovechar la tecnología IoT, las poblaciones pueden no solo optimizar la recogida de residuos, sino también fomentar la participación ciudadana y promover prácticas más responsables con el medio ambiente. A medida que avanzamos hacia un futuro más conectado, el ICR se presenta como una herramienta clave para construir ciudades más limpias y sostenibles.

Escrito por José Pascual Domínguez Muñoz el 9 de febrero de 2024

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