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17 MAR, 2026
Así lo ha explicado Juan Manuel Horcas, director de Andalucía Occidental de PreZero, durante su intervención en el VI Foro Económico Español en Andalucía organizado por El Español e Invertia.
El verdadero termómetro de la economía circular no pasa por intentar reciclar el 100% de los productos, sino por reducir el volumen que enviamos al vertedero. Actualmente, cerca del 46% de los residuos acaban enterrados, muy lejos del límite del 10% exigido por Europa. Como advierte Horcas, mantener este modelo obsoleto no solo empeora la calidad del aire por las emisiones de metano, sino que destruye valor económico. En esta nueva visión, cada tonelada que no se trata es una oportunidad perdida para crear empleo, recuperar materiales estratégicos y generar nueva energía.
“Contamos con más de 14.000 empleados en la península ibérica que nos permite estar activos todos los días del año, para poder llevar a cabo una labor necesaria que transforma los residuos en materias primas y recursos”, destaca Juan Manuel Horcas.
Pedagogía, transparencia e innovación tecnológica
Para revertir esta situación, Horcas subraya que la concienciación ciudadana es la “piedra angular”. Es necesario hacer un ejercicio de pedagogía y transparencia conjunto con las administraciones públicas para desmentir creencias erróneas, como el mito de que un único camión mezcla los residuos de todos los contenedores. Pero el compromiso ciudadano debe ir acompañado de innovación.
Frente al uso del vertedero, hoy existen soluciones tecnológicas maduras puestas a disposición de las administraciones. En este sentido, Horcas ha destacado tres tecnologías diferentes para la recuperación de materiales. Por un lado, la biometanización, que es capaz de transformar la materia orgánica del contenedor marrón en biometano, útil para calentar hogares o propulsar autobuses urbanos y convertir el sobrante en compost.
Por otro lado, la producción de Combustible Sólido Recuperado (CSR) permite transformar el residuo no reciclable, pero con alto poder calorífico, en combustible. Un ejemplo de éxito es la planta de PreZero en Zona Franca (Barcelona) que produce CSR para la industria cementera, en colaboración con Cemex, sustituyendo así el uso de combustibles fósiles.
Finalmente, como última opción antes de recurrir al vertedero, se encuentra la valorización energética. "No podemos olvidarnos de la incineración", subraya Horcas, recordando que es una alternativa fundamental para aquellos residuos que no pueden ser recuperados de ninguna otra forma.
Agilidad administrativa, el reto de las infraestructuras
Para alcanzar estos objetivos, Horcas destacó un reto crítico que pasa por la necesidad de movilizar inversiones en nuevas infraestructuras. PreZero ha estimado que España necesita una inversión de 6.500 millones de euros para modernizar y crear las plantas necesarias.
Sin embargo, el sector se enfrenta a la lentitud burocrática. "La tramitación actual de una planta de incineración está en torno a los seis u ocho años", advirtió Horcas, señalando que los plazos administrativos chocan con la urgencia de los objetivos europeos para 2035. Por ello, reclamó una mayor "agilidad administrativa" para poder hacer frente a este desafío ambiental e industrial.