En estos tiempos de cambio social y político y la irrupción de nuevos interlocutores con fuerza, sobre todo en la franja política que se posiciona en la gestión pública de los servicios y reducir o eliminar las empresas que actualmente los prestan, vuelve a surgir el debate de si el camino a seguir es la colaboración público-privada para la prestación de los servicios públicos.

Beneficios de la colaboración público-privada

Evidentemente, como no podía ser de otro modo, soy partidario de poner en valor los beneficios que supone la colaboración público-privada, basándome en dos pilares fundamentales, por un lado, el económico y por otro lado el conocimiento de la mano de la innovación.

1.- En lo económico, porque a pesar de que generamos nuestro beneficio, conseguimos que el servicio sea más económico para la administración pública, un punto importante este, que hay que poner en valor de cara a los servidores públicos.

Además de la reducción del coste, está otra derivada económica, la financiación de los servicios públicos, dado que la Administración normalmente no puede asumir las inversiones que son necesarias realizar, ya sea para la compra de maquinaria nueva, menos contaminante, como para construir nuevas instalaciones o el cambio de energías en la movilidad, gas, eléctrico, hidrógeno verde, etc…

2.- En cuanto al conocimiento y la innovación, es aún más clara la necesidad de esta colaboración.  La Administración dispone de los espacios y los sectores y la empresa privada dispone del conocimiento y la innovación a aplicar en los mismos, la alianza es necesaria e imprescindible.

Un ejemplo claro es en la digitalización, utilización de los avances tecnológicos para la mejora y abaratamiento de los servicios públicos. Como ejemplo en nuestro sector, destacaría todo lo que conlleva la atención al ciudadano, tanto sus demandas como sus reclamaciones, la tecnología empresarial nos permite dar una respuesta más rápida y efectiva en la resolución de las mismas.

Una plataforma digital que integra todos los canales sin olvidar la economía circular

Es evidente que el sector privado avanza mucho más rápido en el desarrollo de aplicaciones que comunican con los ciudadanos. La experiencia que tenemos en Granada con la implantación de una plataforma digital que nos permite registrar, e incluso en ocasiones resolver sobre la marcha, las incidencias o demandas ciudadanas, que recibimos por distintos de canales:  Web de Inagra y de Ayuntamiento de Granada, Call Center, IMMS, etc…

Un ejemplo concreto del buen funcionamiento de este sistema digital sería el registro del Servicio de Recogida de Muebles, que el ciudadano puede solicitar de manera gratuita y el sistema registra todas estas peticiones y automáticamente, mediante un robot informático, las asigna a la ruta que debe recogerlos ese mismo día, enrutándolo de la forma más optima y una vez resuelta informando al ciudadano vía mail.

Paralelamente, el sistema los pone a disposición del resto de la ciudadanía, mediante la aplicación “Muebles Solidarios”, donde pueden ser reservados y recogidos por personas que les dan una segunda vida, proyecto perfecto de economía circular.

El proyecto estrella: las rutas dinámicas

En este mismo sentido, la aplicación de la innovación a la recogida de residuos, el proyecto estrella es conseguir recoger el máximo de residuos, con el mínimo coste, con el mínimo número de rutas de recogida, las denominadas rutas dinámicas.

No ha sido fácil implantar este proyecto en Granada, ha conllevado una apuesta decidida por la implantación de la más avanzada tecnología y un estudio de campo pormenorizado de la situación de llenado de los contenedores, teniendo en cuenta todos los factores que influyen tanto en la ciudad en sí como en los propios comportamientos ciudadanos.

¿En qué consiste?

Para conseguirlo, ha sido necesario monitorizar mediante sensores y pesaje embarcado a los contenedores, para conocer su nivel de llenado, seleccionar los contenedores con un nivel de llenado adecuado y recogerlos de manera eficiente, mediante un enrutado y guiado, que permitan recoger el máximo de contenedores posible.

En Granada se ha conseguido un ahorro en número de rutas, por lo tanto, en coste y contaminación entre el 20% y 25%, con respecto a antes de implantarlo y teniendo en cuenta que ya las rutas estaban bastante optimizadas, podemos afirmar que ha sido un proyecto con unos resultados bastante exitosos y con una visión de futuro muy optimista para extenderlo a todas las fracciones de residuos.

La colaboración público-privada es el camino de la gestión de los servicios públicos, es la forma de hacerlos más económicos, más eficientes, menos contaminantes y que den una mayor atención a los ciudadanos.

Escrito por Sebastián Fernández el 27 de abril de 2022

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